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. Porque no hay desarrollo humano pleno
sin Cristo.
Si en éste momento te pido me dijeras 5
cualidades y 5 defectos, ¿vendrían a tu
mente tan pronto, tan rápido como si te
preguntara tu nombre? Y ¿cuáles serían
las más fáciles de decir, tus
cualidades o tus defectos?
En la mayoría de las personas a quienes
se les ha preguntado, responden con más
facilidad y rapidez sus defectos y hasta
me dan de más, pero no así con las
cualidades y comúnmente me quedan
debiendo. Algunos han confundido las
cualidades con las habilidades. Otras me
responden: "lo que más me dices que
soy es. . .". Y es comprensible.
¿Puedes recordar en este momento, qué
te decían y/o hacían cuando derramabas
algún líquido en la mesa, como la
leche, el jugo, el agua, etc.? ¿Tonto,
inútil? ¿O cuando perdías el dinero o
rompías algo? Bueno, pues desde entonces
aprendías que es más importante el
objeto que el SUJETO (yo), entonces
cuidamos más las cosas, el dinero, la
ropa, que a nosotros mismos.
Es por eso que pudiera resultar que a
muchos nos cuesta trabajo hablar acerca
de nuestras cualidades. Pero, resulta
cierto que si no puedo ver cualidad en
mi, difícilmente lo puedo reconocer en
el otro.
Dime, ¿cuándo te miras al espejo, es
sólo para arreglarte o en realidad
puedes mirarte? Dime, ¿qué te dices,
palabras agradables o en el fondo de tu
ser miras algún rasgo físico que nunca
te ha agradado, y/o el barrito nuevo que
ha salido?
A mucha gente le ha resultado difícil
realizar la tarea de mirarse por diez
minutos al espejo y decirse palabras
agradables y confunden hablar de si
mismas que consigo mismo. Por ejemplo:
Sara te quiero, Sara que tengas un bonito
día. Hay quien recomienda poner un papel
debajo del espejo que diga: "Estas
viendo a la única persona responsable de
tu felicidad"
¡ Te invito a intentarlo y a compartir
tu experiencia! sara@redcatolica.net
Es increíble que tengas palabras de
consuelo, motivación, comprensión, amor
para los demás y no para ti mismo
El mandamiento de Cristo dice: "Ama
a tu prójimo como a ti mismo" y
nosotros lo amamos en vez de a nosotros
mismos. Mi experiencia personal y
profesional me ha mostrado que amamos
tanto al otro para que ame lo que
nosotros no amamos en nosotros, que nos
cuide y nos consuele y nos motive porque
uno no puede decirlo así mismo.
Entonces nos convertimos en mendigos del
amor y estiramos nuestra mano al
amigo(a), al novio(a) pidiendo nos quiera
un poquito, nos abrace, nos acompañe
etc., a cambio cedemos nuestra persona,
nuestras decisiones, nuestra
responsabilidad de dominio y amor propio.
Y por supuesto, los culpamos de nuestros
sentimientos, actitudes y conductas.
El siguiente relato ejemplifica
perfectamente lo que quiero decir.
Un cuento de Autoestima.
"Iba un niño con su papá en el
tren. El recorrido duraría unas horas.
El padre se acomoda en le asiento y abre
una revista para distraerse. El niño lo
interrumpe preguntándole: ¿qué es eso
papá? El hombre se vuelve para ver qué
es lo que señala su hijo y contesta; Es
una granja hijo. El recomenzar su
lectura, otra vez el niño le pregunta
¿ya vamos a llegar? El hombre contesta
que falta mucho. No bien había comenzado
nuevamente a ver su revista cuando otra
pregunta lo interrumpe; y así se
siguieron las preguntas, hasta que el
padre, ya desesperado y buscando cómo
distraer al chico, se da cuenta que en la
revista aparece un mapa del mundo, lo
corta en pedacitos y se lo da al niño
diciéndole que es un rompecabezas y que
lo arme. Feliz se arrellana en su
asiento, seguro de que el niño estaría
entretenido todo el trayecto. No bien ha
comenzado a leer su revista de nuevo
cuando el niño exclama: ya terminé.
¡Imposible! ¡No lo puedo creer! ¿Cómo
tan pronto? Pero ahí está el mapa del
mundo perfecto. Entonces el padre
pregunta: ¿Cómo pudiste armar el mundo
tan rápido? El hijo contesta: Yo no me
fije en el mundo; atrás de la hoja está
la figura de un hombre; compuse al hombre
y el mundo quedó arreglado".
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