|
¡Hola otra vez!
Paz y amor de parte de Dios para ti.
¿Cómo
te fue en la elaboración de tú vida?
No fue fácil ¿verdad?
No dudo que hasta te hubiera puesto un poco triste; es normal,
porque el inconsciente tiene muchas cosas guardadas que no
nos gustan o nos lastiman. Sin embargo, lo importante es sacarlo
para controlarlo y que Jesús pueda sanarlo.
Te pido no guardes tu línea de vida, primero porque
seguramente no recordaste muchas cosas importantes que después
surgirán para completarla.
Segundo porque vamos a ir entregándole a Cristo cada
momento doloroso que haya o esté marcando nuestra vida
y manera de vivirla... o no vivirla.
Si descubres que en tu línea existen muchos picos hacia
abajo, estoy segura, te está motivando para salir adelante
y hacerte decir fuerte y firmemente ¡Basta!
Pero también alégrate: ¡ya tienes material
para tu oración personal!
Y tercero, te sugiero intentes compartirla con alguien más,
creéme que hacerlo provoca consuelo, aceptación
y la retroalimentación que de ello se genera, comprensión
y acercamiento. Está comprobado.
Y mientras más personas se reúnan y lo comportan
mayor fruto habrá.
A
colación te comparto la siguiente reflexión:
LAS
PERSONAS SON REGALOS
Las
personas son regalos que Dios me ha dado. Ya vienen envueltas,
algunas en forma muy bella y otras de una manera menos atractiva.
Algunos han sido maltratados en el correo; otros llegan como
"Entrega especial"; algunos llegan muy mal envueltos,
otros rígidamente cerrados.
Pero la envoltura no es el regalo y es importante darse cuenta
de esto. Es muy fácil equivocarse en este sentido,
juzgando el contenido por el barro.
A veces el regalo se abre con facilidad; otras se necesita
la ayuda de otras personas: Tal vez es porque tienen miedo.
Quizá han sido heridos antes y no quieren ser lastimados
de nuevo. Pudo ser que alguna vez se abrieron y luego se descartaron.
Quizá ahora se siente más bien como "cosas"
que como "seres humanos".
Yo soy una persona: como todas las demás personas también
soy un regalo. Dios me llenó de una bondad que es sólo
mía. Y, sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar
dentro de mi envoltura. Tal vez temo decepcionarme: quizá
no confío en lo que llevo dentro. O pudiera ser que
en realidad nunca he aceptado el regalo que soy.
Cada encuentro y comunicación entre personas es un
intercambio de regalos. Mi regalo soy yo, tú eres tu
regalo. Somos obsequios unos para otros.
¿Qué te parece? Lo importante no es saber las
cosas sino hacerlas.
Y ahora que has escrito la línea de tu vida, podrás
responder a la siguiente pregunta:
¿Quién eres tú? Date unos minutos para
responder a la pregunta mentalmente o por escrito y cuando
termines lee el siguiente texto:
¿QUIÉN
ERES TÚ?
Una mujer estaba agonizando. De pronto tuvo la sensación
de que la llevaban al cielo y le preguntaban:
-"¿Quién eres tú?"
-"La esposa del gobernador".
-"No te pregunto de quién eres esposa, sino ¿quién
eres tú? ".
-"Soy madre de cuatro hijos".
" No te pregunto cuántos hijos tienes, sino ¿quién
eres tú?".
-"Soy maestra de escuela".
-"No te pregunto cuál es tu profesión,
sino ¿quién eres tú?".
La
pregunta continuó varias veces más y parece
que aquella enferma no podía encontrar la respuesta
satisfactoria a la pregunta "¿Quién eres
tú?"
-"Soy una cristiana".
-"No te pregunto cuál es tu religión, sino
¿quién eres tú?".
-"Soy una persona que iba todos los domingos a misa y
ayudaba a los pobres y necesitados".
-" No te estoy preguntando lo que hacías, sino
¿quién eres tú?".
La
mujer no pasó el examen y fue enviada de nuevo a la
tierra.
Cuando se recuperó de su enfermedad, tomó la
determinación de averiguar quién era. Y todo
fue diferente.
Anthony de Mello, S.J.
La oración de la rana
Como
verás la respuesta a la pregunta "Quién
eres tú? Surge de un autoconocimiento, de descubrirte
y reconocer entonces que tú eres Hijo de Dios y sin
embargo, probablemente te habrás esforzado en dar otro
tipo de respuesta .¿Me equivoco?.
En este caso se trata de una declaración acerca de
tu identidad.
Las creencias son generalizaciones que nos hacemos a propósito
de nosotros mismos, de otras personas y del mundo que nos
rodea. Nuestros actos se rigen por unos principios. Por lo
general, consideramos nuestras creencias un asunto de "todo
o nada" y parece que lo que creemos es verdadero de un
modo coherente. Sin embargo, basta un intento de reflexión
para darnos cuenta de que a lo largo de la vida hemos cambiado
muchas creencias.
Si bien tenemos creencias fundamentales que son fijas e importantes,
para nosotros, también podemos ser flexibles respecto
a lo que decidimos creer en determinados aspectos de nuestra
vida.
Recordemos el viejo dicho: "Tanto si crees que puedes
como si crees que no puedes ¡Tienes razón!".
Las creencias actúan como profecías que se cumplen
por ellas mismas.
Lo que confiere a las creencias su poder es el hecho comprobado
de que poseen una notable tendencia a volverse verdaderas
y nos comportamos y sentimos conforme a esas verdades.
Ejemplo:
No lo merezco, tengo miedo, soy débil, No puedo, soy
un(a) tonto(a), soy un(a) pecador(a). Soy un fracaso, entre
otros. Y de verdad que no podemos, somos débiles, etc.
Esto de entrada es una verdad - falsa, ¿por qué?
Porque todo lo puedo en aquél que me fortalece. Dime
¿es esto verdad? Pues entonces es una verdad - verdadera.
Y debemos comportarnos conforme a esa verdad. Por lo tanto,
necesitamos descubrir nuestras creencias y su procedencia
además de ir integrando verdades - verdaderas a nuestra
mente, porque si solamente tengo pensamientos negativos no
puedo más que accesar a esos pensamientos, tenemos
que renovar nuestro mente y "su contenido". Pero
la lucha que sostenemos con nuestra mente de no pensar en
lo que no queremos porque no nos gusta o porque nos lastima,
esa lucha parece interminable además de muy dolorosa
y agotadora.
¿Cómo
podemos reconocer cuando una creencia es verdadera o falsa?
Por su origen, su raíz, esa creencia viene de Dios,
créela, no viene de Dios, entonces no lo creas.
Hace algunos años llegaba a mi casa y escuche que un
vecino le grita a mi sobrino: ¡Puto!. Me acercaba a
ellos para saber qué pasaba y sobre todo, reprender
al vecinito y defender a mi sobrino, pero entonces escuche
que mi sobrino respondía: "Ah, y porque me lo
dices ya lo soy ¿no?".
Me regrese a mi casa, mi sobrino se había defendido
solo.
Muchas veces la gente pretende decirnos quiénes somos
porque asume que no lo sabemos y porque realmente no lo sabemos.
Nuestra mente necesita verdades verdaderas
Las declaraciones que a continuación te comparto, conviene
leerlas dos veces y en voz alta, unos minutos antes de dormirte.
Y creerlo.
VEINTE
SÍ PUEDO
1.
¿Por qué he de decir que no puedo cuando la
Biblia dice que todo lo puedo en Cristo que me fortalece
(Filipenses 4,13)?
2. ¿Por qué he de padecer necesidad cuando sé
que Dios suplirá todas mis necesidades de acuerdo
a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses
4, 19)?
3. ¿Por qué he de tener miedo cuando la Biblia
dice que Dios no me ha dado espíritu de cobardía,
sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo
1,7)?
4. ¿Por qué me ha de faltar fe para cumplir
mi llamamiento, sabiendo que Dios me ha asignado una
medida de fe (Romanos 12,3)?
5. ¿Por qué he de ser débil cuando la
Biblia dice que el Señor es la fortaleza de mi
vida y que yo me esforzaré y actuaré porque
conozco a Dios (Salmo 27,1; Daniel 11,32)?
6. ¿Por qué he de permitir que Satanás
tenga la supremacía en mi vida cuando el que
está en mí es más poderoso que el que
está en el mundo (1 Juan 4,4)?
7. ¿Por qué he de aceptar la derrota cuando
la Biblia dice que Dios siempre me guiará en
la victoria (2 Corintios 2,14)?
8. ¿Por qué he de estar falto de sabiduría
cuando Cristo es mi sabiduría de Dios y Dios
me da sabiduría en abundancia cuando se la pido
(1 Corintios 1,30; Santiago 1,5)?
9.
¿Por qué he de estar deprimido cuando puedo
recordar el amor, la bondad y la fidelidad de Dios y puedo
tener esperanza (Lamentaciones 3,21-23)?
10.
¿Por qué he de estar preocupado y ansioso cuando
puedo echar toda mi ansiedad sobre Cristo que cuida
de mí (1 Pedro 5,7)?
11.
¿Por qué he de estar atado sabiendo que hay
libertad donde está el Espíritu del Señor
(Gálatas 5,1)?
12.
¿Por qué me he de sentir condenado cuando la
Biblia dice que no estoy condenado porque estoy en Cristo
(Romanos 8,1)?
13.
¿Por qué me he de sentir solo cuando Jesús
dijo que está siempre conmigo y que nunca me dejará
ni me abandonará (Mateo 28,20; Hebreos 13,5)?
14.
¿Por qué me he de sentir maldito o que soy víctima
de la mala suerte cuando la Biblia dice que Cristo me
redimió de la maldición de la
ley para que pueda recibir Su Espíritu
(Gálatas 3, 13-14)?
15.
¿Por qué he de estar descontento, cuando, así
como Pablo, puedo a aprender a estar contento en cualquier
circunstancia (Filipenses 4,11)?
16.
¿Por qué he de sentir que no tengo valor cuando
Cristo se hizo pecado por mi beneficio para que yo
pudiera ser hecho justicia de Dios en El (2 Corintios
5, 21)?
17.
¿Por qué he de tener un complejo de persecución
sabiendo que nadie puede estar en contra de mí
cuando Dios está a mi favor (Romanos 8,31)?
18.
¿Por qué he de estar confundido cuando Dios
es el autor de paz y El me da conocimiento por medio de Su
Espíritu que mora en mí (1 Corintios
14,33; 2,12)?
19.
¿Por qué he de sentirme fracasado cuando soy
vencedor en todo por medio de Cristo (Romanos 8,37)?
20.
¿Por qué he de permitir que las presiones de
la vida me molesten cuando puedo tener valor al saber
que Jesús ha vencido al mundo y sus tribulaciones
(Juan 16,33)
LO QUE ES CIERTO EN CUANTO A CRISTO
ES CIERTO EN CUANTO A MÍ
¿Quién
soy yo?
Éxodo
NO soy el gran "Yo Soy" (Éxodo
3:14; Juan 8:24, 28,58), pero por la gracia de Dios, soy lo
que soy (1 Corintios 15:10).
Mateo
Soy la sal de la tierra (5:13).
Soy la luz del mundo (5:14).
Juan
Soy hijo de Dios (1:12).
Soy parte de la vid verdadera, y un canal de la vida
de Cristo (15:15).
Soy amigo de Cristo (15:15).
Soy elegido por Cristo para llevar Su fruto (15:16).
Romanos
Soy siervo de la justicia (6:18).
Soy hecho siervo de Dios (6:22).
Soy hijo de Dios; espiritualmente, Dios es mi Padre
(8:14,15; Gálatas 3:26; 4:6).
Soy coheredero con Cristo, compartiendo Su herencia
con El (Romanos 8:17).
1
Corintios
Soy templo --morada-- de Dios. Su Espíritu y
Su vida moran en mí (3:16;6:19).
Estoy unido con el Señor, y soy un espíritu
con El (6:17).
Soy miembro del cuerpo de Cristo (12:27; Efesios 5:30).
2
Corintios
Soy una nueva creación (5:17).
Estoy reconciliado con Dios y soy ministro de reconciliación
(5:18,19).
Gálatas
Soy Hijo de Dios y uno con Cristo (3:26).
Soy heredero de Dios, pues soy hijo de Dios (4:6,7).
Efesios
Soy un santo (1:1; 1 Corintios 1:2; Filipenses 1:1;
Colosenses 1:2).
Soy hechura de Dios --Su obra especial-- nacido de
nuevo en Cristo para hacer Su obra (Efesios 2:10).
Soy conciudadano del resto de la familia de Dios (2:19).
Soy prisionero de Cristo (3:1; 4:1).
Soy justo y santo (4:24).
Filipenses
Soy ciudadano del cielo, sentado en el cielo ahora mismo (3:20;
Efesios 2:6).
Colosenses
Estoy escondido con Cristo en Dios (3:3).
Soy la expresión de la vida de Cristo porque
El es mi vida (3:4).
Soy escogido de Dios, santo y amado (3:12; 1 Tesalonicenses
1:4).
1
Tesalonicenses
Soy hijo de luz y no de oscuridad (5:5).
Hebreos
Soy santo partícipe del llamamiento celestial
(3:1).
Soy partícipe de Cristo; comparto Su vida (3:14).
1
Pedro
Soy una de las piedras vivas de Dios, siendo edificado
en Cristo como una casa espiritual (2:25).
Soy miembro del linaje escogido, un sacerdocio real,
una nación santa, un pueblo adquirido por Dios (2:9,10).
Soy extranjero en este mundo en el cual vivo temporalmente
(2:11).
Soy enemigo del diablo (5:8).
1
Juan
Soy hijo de Dios y seré como Cristo cuando El
regrese (3:1,2).
Soy nacido de Dios, y el maligno --el diablo-- no puede
tocarme (5:18).
La
siguiente lista es un suplemento de "¿Quién
soy yo?". Estas declaraciones describen tu identidad
en Cristo. Lee la lista en voz alta repetidas veces hasta
que forme parte de tu vida. Ocasionalmente, ore con la lista
entre sus manos, pidiéndole a Dios que afirme estas
verdades en su corazón.
COMO YO ESTOY EN CRISTO, POR LA GRACIA DE DIOS...
Romanos
He sido justificado --completamente perdonado y justificado
(5:1).
Morí con Cristo y morí al poder del pecado
para gobernar mi vida (6:1-6).
Estoy libre para siempre de condenación (8:1).
1
Corintios
Dios me ha puesto en Cristo (1:30).
He recibido el Espíritu de Dios en mi vida para
que pueda conocer las cosas que Dios me ha dado libremente
(2:12).
Dios me ha dado la mente de Cristo (2:16).
He sido comprado por un precio; ya no soy de mí
mismo; pertenezco a Dios (6:19,20).
2
Corintios
He sido establecido, ungido y sellado por Dios en Cristo,
y he recibido el Espíritu Santo como garantía
de mi herencia venidera (1:21, Efesios 1:13,14).
Puesto que he muerto, ya no vivo para mí mismo,
sino para Cristo (2 Corintios 5:14,15).
He sido justificado (5:21).
Gálatas
He sido crucificado con Cristo y ya no soy yo quien
vive, sino que Cristo vive en mí. La vida que ahora
vivo es la vida de Cristo (2:20).
Efesios
He sido bendecido con toda la bendición espiritual
(1:3).
Fui escogido en Cristo antes de la fundación
del mundo para ser santo y sin mancha delante de El (1:4).
Fui predestinado --determinado por Dios-- para ser
adoptado como hijo de Dios (1:5).
He sido redimido y perdonado, y recibo Su abundante
gracia.
He sido vivificado juntamente con Cristo (2:5).
He sido resucitado y sentado con Cristo en el cielo
(2:6).
Tengo acceso directo hacia Dios por medio del Espíritu
(2:18).
Puedo acercarme a Dios sin impedimento, con libertad
y confianza (3:12).
Colosenses
He sido rescatado del dominio de Satanás y cambiado
al reino de Cristo (1:13).
He sido redimido y perdonado de todos mis pecados.
Mi deuda ha sido saldada (1:14).
Cristo mismo mora en mí (1:27).
Estoy firmemente arraigado en Cristo y ahora soy sobreedificado
en El (2:27).
He sido circuncidado espiritualmente. Mi vieja naturaleza
no regenerada ha sido quitada (2:11).
Estoy completo en Cristo (2:10).
He sido sepultado, resucitado y vivificado con Cristo
(2:12,13).
Morí con Cristo y he sido resucitado con El.
Mi vida ahora está escondida con Cristo en Dios. Ahora
Cristo es mi vida (3:1-4).
2
Timoteo
He recibido el espíritu de poder, amor y dominio
propio (1:7).
Dios me ha salvado y apartado (1:9; Tito 3:5).
Hebreos
Puesto que he sido santificado y soy uno con el que
santifica, El no se avergüenza de llamarme Su hermano
(2:11).
Tengo el derecho de entrar sin vergüenza ante
el trono de Dios para encontrar misericordia y gracia en tiempos
de necesidad (4:10).
2
Pedro
He recibido muy grandes y preciosas promesas de Dios
por medio de las cuales soy partícipe de la naturaleza
divina de El (4:16).
Dios
te bendiga.
|